Pienso luego existo

En mi práctica profesional trabajo enseñando a mis pacientes a conocer cómo funciona el pensamiento, cómo repercute en nosotros lo que pensamos.
Durante el día nos inundan pensamientos continuamente, y depende de cómo pensamos así nos sentimos, los pensamientos regulan nuestras emociones.
Cuando tenemos un pensamiento recurrente, éste se convierte en una creencia, y eso hace que ya no haga falta ni que lo pensemos, está ahí como creencia y actuamos de acorde a ello, por ejemplo, imagina que un día intentaste hacer un bollo casero y no te salió, empiezas a pensar a raíz de eso que no vales para hacer postres, lo piensas tanto que al final te lo crees y ya no necesitas ni pensarlo, simplemente no vuelves a hacerlos y además cuando sale algo por la tele o alguien se refiere a la repostería casera, tú frunces el ceño porque “crees” sinceramente que no vales.
Es sólo un ejemplo que puede carecer de importancia porque al fin y al cabo tu mente empieza a pensar: “total si luego en el Mercadona los tengo por un euro mucho más buenos, no merece la pena”.

Pero ahora imagina estos pensamientos a gran escala en áreas mucho más importantes de tu vida como por ejemplo,  relacionarte con los demás, conseguir un trabajo, exponerte al público.
Si una vez un amigo te hizo daño, de ahí puedes desencandenar una serie de pensamientos que se convierten en creencia y merman tu autoestima pensando que algo hiciste mal o algo tienes de malo que por eso se portaron mal contigo y empiezas a relacionarte de otro modo con los demás.
Todos esos pensamientos, sean pensamiento o sean creencia al final, generan una serie de emociones que son las que salen a la luz y las que pueden traernos malestar en mayor o menor grado.
(puedes ampliar información sobre las emociones, en este post)

Si lees por ahí te darás cuenta de que hay una guerra abierta en la que mucha gente se pregunta qué fue primero si huevo o la gallina, ¿qué fue primero el pensamiento o la emoción? ¿Tu que piensas?
Yo a mis pacientes les cuento que son los pensamientos los que regulan las emociones, que estos pensamientos se pueden modificar, más bien se puede entrenar para aprender a modificarlos y que posteriormente son los nuevos pensamientos lo que nos traerán emociones más agradables.
Hace poco una amiga me decía que los pensamientos no pueden controlarse en su totalidad, yo la insistía en que eso no es así, que una vez entrenados los pensamientos pueden controlarse y pueden ser amaestrados, pero ella me decía, y con mucha razón, que si llega un momento en que hay que trabajar sobre pensamientos que nos hacen daño es que ha habido pensamientos en un principio que no hemos podido controlar.
Y es muy cierto, ¿por qué? por nuestra experiencia, por el historial, por los acontecimientos vividos, por ello hay que hacer introspección, por eso con mis pacientes intento desentrañar de donde vienen esas emociones que generan malestar, qué es lo que pensaba antes de esa emoción, si es creencia, qué paso para generarlo.

Muy bien, ahora que ya hemos aprendido a cazar el pensamiento ¿qué hacemos con él?
La técnica que yo uso con mis pacientes viene de la TCC (Terapia cognitivo conductual) se llama reestructuración cognitiva, consiste básicamente y para no extenderme demasiado, en reformular una frase que pensamos y que está haciendo daño interno, y a raíz de ello, yo intento generar, en la medida de lo posible, una prueba de realidad que desmonte totalmente ese pensamiento o creencia.
En el ejemplo del bollo, después de analizar por qué cree esa persona que no vale para hacer postres caseros, y detectar el pensamiento que sería “yo no valgo para hacer postres porque un día hice uno y me salió fatal”, reformularía el pensamiento diciendo “que un día intentara hacer un postre y no me saliera no quiere decir que no valga, era el primero que hacía, pasaron ciertas circunstancias, puedo hacer esto igual que he podido hacer una paella para 15 personas exquisita , sólo necesito práctica y dedicación “

Con todo este rollo que os he contado, que espero que no haya sido muy espeso, lo que quiero decir y además coincide con muchas de las frases que pongo en Facebook y con muchas de los post que escribo, es que es muy importante qué pensamos y qué cosas nos decimos, las palabras llevan mucha carga emocional y pueden hacer mucho daño. Aprende a conocerte y a anticiparte a la hora de pensar, de sentir y de actuar.

Espero haberos ayudado.
Si tienes dudas, quieres ampliar información sobre esto o sobre la terapia que hago no dudes en contactar conmigo.

Que pases un buen día.

2 comentarios

  1. Aiii que difícil María, algo así se comenta también en el libro "el poder" pero para hacer todo esto tienes que tener una autoestima bastante alta y ser optimista y la verdad que a lo largo del día agota mentalmente y solo tienes ganas de mandar a la mierda a todos y todo jajajaja.
    Besotes

  2. Mil gracias por comentar guapa!
    La verdad es que sí que es dificil, estas cosas sobre todo cuando llevas muchos años con ello es difícil cambiar, pero a veces basta con pequeños gestos, insistir, repetirte algo a tí mismo cada día, pero sí que es cierto que hay que trabajar mucho en ello.
    Y por cierto si hay que mandar a alguien a la mierda se le manda y punto ajjjaaj
    Besoss

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