La frustración

Puede parecer un tema poco atractivo para tratar en un post, pero pienso que es muy importante que le dediquemos un poco de tiempo, reflexionemos un momento ¿qué grado de tolerancia a la frustración tienes?¿que recursos utilizas para afrontar esa frustración?
Si aprendemos a gestionar la frustración ya desde pequeños, podemos dotarnos de unos recursos enormemente valiosos para el futuro, e incluso podemos evitarnos tener que acudir a ayuda profesional, ya que si esto no se trabaja puede derivar en problemas psicológicos que dificultan el día a día.
La frustración es una respuesta emocional que aparece cuando hay unas expectativas que no están satisfechas, en sí misma conlleva un reguero de emociones, desde el enfado a la ira pasando por la tristeza e incluso el miedo.

 

Podemos encontrar multitud de definiciones pero la que más me gusta es la que se refiere a la desintegración emocional, me parece una manera muy gráfica de definir las sensaciones por las que te lleva la frustración, emociones que se desatan una tras otra nublando nuestra manera de actuar.

Hay algo muy importante en la frustración, que es además lo que hace verdaderamente difícil gestionarla, y es que ésta depende de la personalidad y de variables que no pueden controlarse fácilmente.
Por ejemplo, ante una crítica una persona tímida puede reaccionar de una manera muy diferente que una persona extrovertida, o por ejemplo ante una situación que no podemos controlar tan fácil como puede ser un atasco el día que tenemos que llegar pronto al trabajo ya que tenemos que hacer una presentación importante, no le afecta igual a una persona que a otra, no solamente por el tipo de personalidad si no por las circunstancias que pueden rodear a la vida de esa persona, si, por ejemplo, el atasco es el viernes antes de tus vacaciones no te afecta igual que si es el lunes después de tus vacaciones (en este ejemplo como ves se incluyen variables personales y externas).
Generalmente, tenemos tres maneras de afrontar la frustración:
Ira. En el ejemplo del atasco muchas personas reaccionarían gritando al de enfrente, pitando o insultando.
Huida. Si una situación nos crea frustración, por ejemplo por fin estás en ese trabajo que tanto has deseado y un compañero día a día te pone obstáculos, tu acabas dejando el trabajo.
Sustitución. Esta sería la manera más saludable de afrontar la frustración, cuando alguna situación nos crea ansiedad, elegimos otra vía para alcanzar ese objetivo que reduzca esa ansiedad.
Esto así leído ya produce cierta inquietud interna en un adulto, imaginaos ahora que sois un niño de 2, 3, o 4 años, un niño que todavía no lleva en el mundo el suficiente tiempo como para aprender qué hay que hacer, un niño sin recursos interiores que de repente se encuentra con situaciones a las que enfrentarse que le producen todas las emociones de las que hablaba antes como son la ira, la ansiedad, el enfado, la tristeza.
Desde que nacemos nuestra tolerancia a la frustración es 0, somo los padres y educadores responsables de esto y aunque es cierto que hay una personalidad latente, sí que es necesario ayudarles, enseñarles y entrenarles a gestionar estas emociones.
Si tú, que me estas leyendo ahora mismo, tienes hijos, probablemente estarás pensando “que lista!”  que no es nada fácil enseñar a un niño pequeño a tolerar la frustación y menos aún enseñarle a generar recursos para gestionarla.
Incluso es probable que puedes pensar que primero necesitas aprender tú algunos truquitos para gestionar tu propia frustración.
Pues si estás pensando esto has dado en el clavo leyendo este post.

Aquí te voy a dar unos consejos para poder aplicarnos a nosotros mismos y luego otros que pueden ayudarte con tus hijos.

Para poder orientarte un poco vamos a retomar las preguntas que nos hacíamos al principio
¿Qué grado a la tolerancia a la frustración tengo?
¿Qué recursos utilizo para afrontar esta frustración?

– El primer consejo que voy a darte viene del primer principio del Coaching, tú eres el responsable de tu situación, pregúntate ¿qué puedo hacer yo ahora mismo para mejorar mi situación? Cuando te preguntes esto automáticamente te darás cuenta de qué recursos posees y cómo puedes usarlos, después te preguntarás ¿qué necesito yo ahora para conseguir esto? 
Estas preguntas te ayudarán a organizarte, a pararte a pensar, y sobre todo a actuar.
En el ejemplo del atasco, aunque tú no puedes hacer nada para que el atasco se disuelva sí que puedes reestructurar tus pensamientos, hacer respiraciones para relajarte…

– El segundo consejo es aceptar nuestras limitaciones. Como decía al principio, la frustración surge cuando hay unas expectativas que no están satisfechas, a menudo solemos ponernos objetivos poco realistas o expectativas demasiados exigentes, cuando hacemos esto la frustración que nos sobreviene va directamente proporcional provocando todo ese reguero de emociones de las que hablábamos antes que si no son debidamente atajados pueden traernos muchos problemas.

– El tercer consejo que va relacionado con el primero es que pienses que eres suficiente, este término lo he aprendido hace poco de una psicóloga que me ha aportado estrategias muy útiles para fomentar la autoestima y así poder reducir la frustración, puedes y debes leer su post “Eres suficente. En Serio” pinchando aquí.
También puedes seguirla en Twitter y seguir aprendiendo de ella @psicosuperviven

– Y el cuarto y último consejo es que te relajes, puedes aprender alguna técnica de respiración, darte un ducha, quedar con un amig@ que puede darte un punto de vista diferente, hacer un deporte como andar, correr, yoga, pilates, algo que te dediques a ti mismo durante un tiempo para poder relajar cuerpo y mente, y poder ver las cosas mucho más claras.

Aunque no lo creas todos estos consejos que a tí te vienen muy bien directamente a tu hijo también le benefician por varias razones:

– Los niños necesitan unos padres felices.
– Los niños aprenden las cosas a través del modelado, si ven a sus padres reaccionando con tranquilidad ante un conflicto copiaran ese modelo de conducta, es otra manera que vas a tener de enseñarle.

Ante la frustración de tu hijo, puedes ayudarle de varias maneras:

– Tienes que tener en cuenta (hablando de niños de edades muy cortas) que tu hijo no sabe esperar, todavía no tiene desarrollado el concepto de tiempo, y es ahí cuando hay que empezar a trabajar con él la tolerancia a la frustración.

– Debes evitar los intentos que tenemos los padres de sobreproteger a los hijos para que no sufran, si intentas hacer que tu hijo no se frustre puedes interferir en su desarrollo emocional.

– Enseña a tu hijo a esforzarse, ponerle pasión a cada cosa que hace, explicándole que las cosas no son fáciles y que hay que dedicarles tiempo y ganas, con esto es importante que entienda que se puede fallar, que no sólo no pasa nada si no que aprenderá de los errores.

Fomentar su autonomía. Si aprende a hacer cosas por sí mismo, subirá también su autoestima, conocerá sus límites y la tolerancia a la frustración crecerá.

Poner objetivos realistas. Relacionado con nosotros mismos menos se frustrará cuanto más real y adaptado así mismo es su objetivo.

Aún así tienes que pensar que tu hijo va a frustrarse en un algún momento, y tendrá ese tipo de emociones, y como es un niño las mostrará en forma de gritos, lloros, se tirará al suelo, tendrá esas rabietas que tanto nos frustran a los adultos, pero como tu tienes tus truquillos para luchar con tu frustración podras atender a tu hijo y enseñarle lo que necesita.

Mi amiga @mama_conscient (síguela en Twitter) ha escrito un post llamado “De libros y rabietas” donde explica de manera muy gráfica y educativa, a traves del libro “El cerebro del niño”, cómo funcionan los niños a nivel emocional cuando tienen una rabieta, léelo aquí , podrás aprender cómo ayudar a tu hijo a superar esas emociones.

Hasta aquí todo por hoy, espero que os haya aportado algo que mejore un poquito vuestras vidas.

2 comentarios

  1. Que post tan genial! La frustación es una de las emociones más difíciles de gestionar y de entender y lo has explicado de forma muy clarificadora y práctica. Enhorabuena!! 🙂

  2. Que difícil me parece y que útil a la vez!

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